El día 13 de Mayo, Juanjo San Sebastián, Ramón Portilla, Joe y un servidor, llegamos al pié del Amne Machin, o Anyemaqen, o Animaqing (de todas estas maneras lo he visto escrito) procedentes de Machin por una pista completamente embarrada que nos obligo a realizar varios esfuerzos para cruzar con nuestro vehículo.
El día 14, decidimos salir sin carga a inspeccionar donde se podría establecer un campo base desde donde atacar la arista Noreste “Galen Rowell” que teníamos previsto afrontar. Encontramos la vía de acceso a la misma, y al mismo tiempo vimos muy claro por donde Galen Rowell había accedido al valle y esa arista que da acceso a la montaña.
Al inspeccionar la arista, tomar infinidad de fotos de la misma, observamos que el lado este estaba cargado de hielo negro, además de tener una inclinación respetable, pero desde nuestra posición no podíamos ver las condiciones del lado oeste. No obstante después de hablar con el tibetano propietario de los yaks que debían de transportar las cargas al campo base, y este indicarnos hasta donde podían llegar sus animales, elegimos un lugar como punto de acampada y regresamos a la casa del tibetano que utilizamos como base principal, para preparar todo lo necesario para nuestra salida al campo base al día siguiente.
Día 15. Amanece nevando, el cielo completamente encapotado, y el suelo cargado de nieve recién caída, así que decidimos no movernos ese día de la casa. Esta decisión nos permite tener todo el día para revisar las fotos tomadas tanto el día anterior como el año pasado cuando Ramón y un servidor intentamos la arista paralela a la de Galen Rowell, y entendemos que aunque esta ruta es complicada, nos vemos con ánimos de afrontarla, a pesar de no tener mucha seguridad de las sorpresas que esta puede depararnos, pero otro factor nos hace finalmente descartar esta vía e intentar otra, queremos que nuestro tibetano, Joe, ascienda con nosotros hasta lo mas arriba posible, es mas hasta la misma cumbre si es factible, así que nos decantamos por intentar atacar la cara norte, es decir por el glaciar que da acceso directo a la cumbre. Ramón y yo vimos el pasado año desde la arista que por el espolón de roca a la derecha del glaciar. Así se lo comunicamos al yakero, y decimos que a la mañana siguiente salíamos con los yaks cargados hasta el lugar mas lejano dentro del glaciar donde los yaks pudieran llegar.
Día 16. El día amanece completamente despejado, asía que cargamos los yaks y partimos. A las tres horas de marcha mas o menos, los animales empiezan a hundirse en la nieve y en ese punto instalamos nuestro campo base, y que en realidad mas que un campo base al final será solo nuestro campo uno.
Día 17. Sobre las 8 e la mañana nos adentramos en el glaciar en dirección al espolón que hemos seleccionado, y después de atravesar la primera zona bastante llana pero llena de grietas llegamos al pie del espolón, y nos damos cuenta que es prácticamente imposible acceder al mismo, así que sin separarnos mucho de este, nos dirigimos hacia el lado oeste del glaciar lo suficiente para ir abriéndonos paso en el laberinto que se nos abría enfrente. De repente empezamos a encontrarnos con las primeras dificultades serias, primero, una nieve profunda que nos hundía por encima de la rodilla y en muchos casos hasta la misma cintura, y luego, pendientes con una inclinación superior a los 40 grados, que obligaban a un esfuerzo tremendo, y si a esto le sumamos que nuestra intención al salir del campo base era la de no regresar hasta conseguir cumbre, y al no llevar porteadores, todo el peso de las cosas que consideramos necesarias la cargamos en las espaldas de nosotros cuatro.
Después de unas siete horas de ascensión llegamos a un paso estrecho y muy vertical que ascendía a lo alto de un serac formado por roca en su parte baja y hielo en la alta, al alcanzar su cúspide, nos encontramos literalmente en un nido de águilas, donde consideramos oportuno emplazar nuestro campamento.
Este serac, esta unido por la parte alta al espolón de roca que queríamos ascender desde la base del glaciar, y justo donde emplazamos las tiendas en la roca nos encontramos un tramo de cuerda fija que dejó la expedición japonesa de 1981 y que no consiguió cumbre, aunque también podría ser de la expedición china del mismo año que equivocó la cumbre y ascensión a otra un poco mas baja, esta expedición aun que no hay demasiada información sobre ella, se sabe que en el descenso se produjo una tragedia y murieron algunos expedicionarios.
Día 18. Decidimos que no es prudente salir sin luz, la cima parece cerca y desde nuestra posición no se aprecian grandes dificultades, no obstante estamos seguros que volveremos a dormir a este campamento y no al base. A las siete de la mañana estamos ya en en marcha. Empezamos por escalar la gran pendiente de hielo y nieve que tenemos junto al campo y que va paralela al espolón de roca, y al llegar a su parte superior nos empezamos a dar cuenta que la cosa no será tan fácil, pues aparecen grietas por muchas partes, los serac gigantes parece que crecen como champiñones, la pendiente es muy fuerte (desde abajo parecía una ladera suave) y para terminar la ensalada de dificultades, la nieve nos hunde casi hasta la cintura.
Uno de los principales problemas que encontramos es la el desconocimiento de la ruta, pues somos conscientes que seguramente por donde estamos pasando nadie antes lo ha hecho anteriormente y la barrera de hielo enfrente nuestro es un laberinto que debemos de descifrar y encontrar el paso acertado. Tenemos suerte, mucha suerte, pues cada decisión consensuada entre Ramón, Juanjo y un servidor, se muestra como la acertada, y en ningún momento tuvimos que desandar el tramo recorrido, eso si, la ruta cada vez es mas compleja, y la montaña se muestra también cada vez mas defensiva, tras un paso difícil, otra sorpresa, si cabe mas complicada todavía, y así sucesivamente y sin dar un solo respiro, realmente parece que los dioses del Anyemaquen defienden su territorio y venden los tickets de paso a un precio muy alto.
Joe, que nos acompaña, y que es, cabe decirlo no un mero espectador o una carga para nosotros, si no que se comporta como un expedicionario mas (aunque en los pasos difíciles se le nota la falta de experiencia), nos pide que si llegamos a la cumbre, no pisemos esta, pues el, como tibetano cree en la religiosidad de esta montaña, y cree que debemos de respetarla y no ofender los dioses hoyando su cumbre, por eso acordamos que le vamos a respetar y que nos quedaremos a unos metros de la cima.
No se si esta fue la razón pero a pesar que las horas iban pasando dramáticamente y la cumbre no aparecía, si que íbamos avanzando y encontrando el camino correcto.
Después de un largo de cuerda por una pared helada de unos 45 grados llegamos a una plataforma debajo de un serac con una pared de unos 20 metros completamente vertical, podíamos rodear este por la derecha o por la izquierda, decidimos el lado izquierdo y nos encontramos con un paso franco pero muy pendiente, 45 grados continuados por hielo muy duro. Realizamos un largo de cuerda de 60 metros, montamos la reunión, luego otro largo de otros 60 metros en las mismas condiciones, reunión, y al girar la espalda una vez asegurada la reunión, sorpresa, la cumbre esta a menos de 50 metros.
Cuando el resto de compañeros se reúne, decidimos realizar un último largo de unos 40 metros hasta llegar muy cerca de la cumbre pero sin pisarla, así lo hacemos y nos detenemos en medio de la pendiente a unos 10 metros de la cima, son las 19:30 de la tarde, hace un frío tremendo, el cielo esta tapado, y nos empezamos a preocupar por la bajada, pues ya tenemos muy claro que va a ser imposible alcanzar el campamento intermedio, y que deberemos de encontrar algún lugar seguro para montar un vivac.
Empezamos el descenso, el primer rappel lo hacemos sin problemas, pero cuando queremos recuperar la cuerda esta queda atascada y nos obliga a tener que volver a subir para liberarla, esto nos retrasa mucho y se nos hecha la noche encima, realizamos el segundo rappel en la mas absoluta de las oscuridades y al final de este decidimos cavar una cueva en el hielo e intentar pasa la noche alli de la mejor manera posible.
La noche es la mas dura de nuestra vida con diferencia, pero conseguimos superarla sin sufrir congelaciones ni malas consecuencias para ninguno de los miembros de la expedición, posiblemente vuelven a respetarnos los dioses de la montaña por haberla respetado nosotros primeramente, y tan pronto como amanece, a las seis de la mañana, nos ponemos en marcha rápidamente, de hecho como pasamos la noche con los crampones puestos, ni tan solo debemos de perder tiempo en este menester, y vamos enlazando rappels y perdiendo altura cuando el sol aparece y empieza a calentar nuestros entumecidos huesos y nuestros agarrotados músculos.
Sobre las 11:30 de la mañana llegamos al campamento del nido de águilas y nos tomamos un descanso para hidratarnos (que falta nos hacía, pues llegamos los cuatro completamente deshidratados), y dormir un par de horas. A las dos de la tarde nos ponemos en marcha nuevamente, desmontamos el campo y seguimos el descenso. Al llegar al campo base nos encontramos con la sorpresa que los yakeros están esperándonos, cuando el plan era que debía de llegar por la mañana siguiente , pues pensábamos pasar la noche en ese campo, pero al estar ellos alli, y ofrecernos ayudarnos a desmontar el campo, decidimos seguir hasta la casa del tibetano que utilizamos como base principal. Llegamos a la casa pasadas las nueve de la noche, completamente agotados pero con la sensación del trabajo bien hecho, orgullosos por lo conseguido y reconfortados, primero por la sorpresa de recibir la efusiva felicitación de los tibetanos que observaron desde la base de la montaña nuestra progresión por la misma y como nos detuvimos a un paso de la cima, y después por una buena comida y buena bebida, pues brindamos con cava catalán y vino de la Ribera del Duero.
Ricard Tomas.
Galería fotografica Amne Machin.
Ricard,
¿ya sabes lo que haces?
Me pones los pelos de punta, en vaya lios te metes… Ahora bien, me da la impresion de que lo estas disfrutando como un enano.
Un abrazo desde Huesca.
Enhorabuena a todos por la aventura.
Por lo relatado me hago a la idea de que no ha sido nada fácil, y es más, estoy convencido de que ha sido mucho más complicado de lo que me puedo llegar a imaginar, se que te hacía mucha ilusión superar este reto, ahora vendrán de nuevos, a cual más complicado ya que siempre quieres superarte.
Estoy impaciente por conocer todos detalles.
Un Abrazo y cuídate mucho.
Andrés
Pues no se si se lo que hago pero como tu bien dices me lo estoy pasando muy bien.
A ver si te vienes a dar un paseo por aquí en moto
Un abrazo
Ricard